Cuando vas a arrancar un proyecto o negocio hay dos opciones: lo inicias tú solo o lo haces con un socio. Hemos platicado con distintos emprendedores que comúnmente tienen ese miedo de asociarse con alguien y sacarse de problemas porque lo ven como algo complejo y que siempre sale mal. Por lo tanto, en este nuevo episodio hablaremos sobre tres consejos que se deben tomar en cuenta cuando vas a iniciar un proyecto y lo que deseas es tener socios.

1.- Haz acuerdos

El camino no es nada más de color rosa pero nunca hay elemento alguno que no pueda ser resuelto; si tú decides el día de hoy arrancar un proyecto con alguna persona, entonces haz acuerdos con ella. Antes de iniciar cualquier cosa, pongan sobre la mesa cuáles son los acuerdos que van a regir esta sociedad o proyecto, los compromisos de los dos y qué es lo que espera cada uno del otro porque si dejamos las cosas obviadas y sin decir, nos quedamos con la idea de que el otro percibe, siente o sabe lo que pienso, por qué lo invité o qué es lo que esperamos de esa persona, y las cosas no suceden así. Por lo tanto, dejemos las cosas claras desde un principio, qué queremos, a dónde queremos llegar y, si estamos de acuerdo, quiere decir que estamos caminando hacia donde mismo.

2.- Elegir con la razón y no con el corazón

Es muy común hacer negocios con familiares o con amigos, principalmente, pero antes de dar ese paso, cuestiónense no cuánto quiero y cuánto me quiere esa persona y que nunca nos va a traicionar y hacer cosas para dañar al otro, sino a quitarnos la venda del amor fraternal y del amor familiar, incluso de pareja, y decir: “esta persona es mi mejor opción para hacer negocios” porque tiene muchas cualidades ya que en los momentos de dificultad ha actuado de tal forma, porque su manera de dirigirse a las personas es adecuada, porque tiene habilidades de liderazgo, entonces y bajo este análisis podremos determinar si es la persona indicada.

Recuerda que todo debe ir en torno a las necesidades de la empresa o del proyecto. Ahora veámoslo del otro lado de la ruleta, debemos observar si somos o no el socio ideal, hay que ver cuáles son nuestras cualidades y defectos, sabemos que no hay persona perfecta o que cumpla al cien por ciento para llevar a cabo algo, pero las cosas buenas tienen que ser mayores que los defectos o los errores que puedan surgir a raíz de esta persona; estos defectos que pueda poseer el socio no deben ser grandes como para poner en riesgo el futuro e integridad de este plan.

3.- Externar molestias

Cuando hay un desacuerdo hay que verbalizarlo, cuando estemos a punto de tomar una decisión o ya se tomó y no fue la correcta y tenemos esa sensación de malestar o molestia, hay que verbalizarlo. No vas a llegar a romper todo ya que eso solo traerá consecuencias negativas, pero cuando la situación esté más tranquila es necesario externarle a esa persona cuál es la molestia, cuál fue el error y por qué es importante que no se repita. A veces no nos damos cuenta de nuestros errores y qué tan grave puede llegar a ser algo hasta que la otra persona te externa, por ello es importante decirlo, no nada más para que no te lo quedes, ya que ese rencor o molestia que se queda ahí termina haciendo daño de verdad. Veámoslo como un área de oportunidad para que tu socio o socia pueda potenciar su trabajo, habilidades y funciones.

Entonces recordemos, hay que hacer acuerdos desde el principio, elegir con la razón y verbalizar los desacuerdos que lleguen a haber. Este es el principio del camino para poder construir relaciones empresariales más duraderas y favorables con un socio o socia. Recuerda que si quieres ver el capítulo completo lo puedes encontrar en nuestras redes sociales y no olvides compartirnos tu opinión acerca de este tema:

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